Trabajamos de una forma simple de explicar y fácil de controlar para vos. Tres piezas, separadas a propósito, para que puedas entender en dos minutos.
Antes de cualquier otra cosa, leemos tu empresa entera. En dos o tres semanas miramos por qué te eligen tus clientes, qué protege a tu empresa, cómo funcionan sus motores por dentro, y dónde tiene sentido hacer ajustes.
Si después del diagnóstico tiene sentido seguir, mi forma principal de trabajo es estar en tu mesa de decisiones de manera estable. Lo que pagás es mi criterio aplicado a tus decisiones: revisar el rumbo, anticipar problemas, decidir con vos cuestiones importantes, Lo que pagás acá es criterio y experiencia en determinadas áreas, no horas de ejecución.
Una sola cosa entra aquí: mi cabeza en tu negocio. Nada de lo que se construya o ejecute está acá adentro. Eso es a propósito, y a continuación te explico por qué.
Cuando del acompañamiento surge algo concreto para construir o ejecutar, como ordenar un proceso, implementar una herramienta, desarrollar agentes de inteligencia artificial, ajustar los puntos de contacto de la marca, crear nuevos contenidos, optimizar el alcance, eso es un proyecto, y se cotiza aparte.
Cada proyecto tiene principio, fin y precio propio. Vos decidís si va, cuándo va, y quién lo hace: puede hacerlo mi equipo, puede hacerlo gente tuya, puede hacerlo un tercero. Pueden correr varios en paralelo o ninguno. Encajan o se sacan sin tocar el acompañamiento.
Los proyectos van por separado para que mi consejo nunca esté contaminado. Separados, mi criterio queda limpio — y si la mejor opción es que un proyecto lo haga otro, te lo digo sin problema.
El acompañamiento es la columna. Los proyectos se enchufan y se sacan alrededor de él sin moverlo. El diagnóstico es lo que define, desde el primer día, cuáles de esas piezas tienen sentido para vos —y cuáles no.
Trabajo para que estrategia, software y contenidos dejen de ser piezas sueltas y se conviertan en activos. La estrategia decide qué vale la pena. El software ayuda a operar mejor. Los contenidos construyen evidencia para que el mercado entienda, confíe y elija.